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1.2 Estudio de los colores y contornos de la imagen seleccionada

Los distintos objetos que nos brinda una imagen pueden ser útiles para un sin fin de parámetros, desde una simple línea melódica, pasando por estructuras de tipo medio, hasta la forma global de la pieza que se va a elaborar. La experiencia acumulada a lo largo del tiempo, nos ha hecho ver que las arquitecturas que proyectan los colores (más gruesas), servirán mejor para alimentar un gran numero de voces. Por el contrario, al ser los contornos mucho más finos resultarán de mayor interés como curvas lineales para un solo instrumento.

Tras el estudio previo de la imagen de origen y con la ayuda de las herramientas informáticas creadas a tal efecto, nos decidimos por un número determinado de colores y contornos que serán los futuros elementos de construcción para la pieza. Una vez que sabemos qué queremos llevarnos pasamos al intento de conseguirlo, porque no siempre será posible. Para hacerlo, se dispone de un sin fin de filtros que iremos comentando más adelante, al igual que un determinado número de funciones que provocan diferentes tipos de lectura. La combinatoria de unas cosas y otras servirá para dar con lo deseado en una gran mayoría de las veces.

El procedimiento es el siguiente: en un plano virtual se encuentra la imagen fractal y en otro plano de igual naturaleza tenemos la codificación de la partitura en forma de papel milimetrado. La dirección vertical en el plano 1 representaría las distintas alturas, tomando como nota más grave la base de la imagen; la línea horizontal representaría cada una de las unidades temporales. En el plano 2 la vertical representaría cada una de las voces y la horizontal, al igual que en el plano 1, la línea temporal donde cada paso sería una figura mínima (por ejemplo, de semicorchea). El plano de la imagen origen contiene un número de cuadros (X,Y) más la información del color. El plano de la partitura en código contiene el número de voces (una por cada línea horizontal), un número de casillas como unidades mínimas y también un color (la utilidad de este será variable: tipo de material, subarquitecturas especiales u otros...). Llamaremos plano 1 (P1) al de la imagen fractal origen y plano 2 (P2) al de la partitura codificada.

Las dimensiones del P1 responden a una lógica musical presupuesta de antemano que tiene que ver con el estándar MIDI. En los sistemas MIDI, las alturas están reguladas por valores numéricos que van desde 1 a 127, valores que sobrepasan en ambos extremos la tesitura total de la orquesta. Sin embargo, razones puramente técnicas de programación nos decantaron por esta división. Si el valor más alto lo multiplicamos por dos, el resultado nos da una altura límite de 254 para P1, valor máximo que nos ofrecerá la posibilidad de trabajar con cuartos de tono.

Antes de realizar cualquier traspaso de material del P1 al P2 debemos seleccionar un determinado número de voces a las que pasaremos aquello que arranquemos del P1. Hablamos de voces desde el punto de vista clásico, pero éstas podrían considerarse instrumentos con un determinado número de polifonía de partida controlable en esta fase. De este modo el reparto de lo trasvasable sería distinto.
La selección de voces-instrumentos determina el reparto de lo que se trasvasará del P1 al P2. Siempre se trabaja con mucho más espacio horizontal (tiempo) y un mayor número de voces que las necesitadas para la pieza, de modo que nuestro P2 viene a comportarse como si de una pizarra electrónica se tratase, pudiendo retener toda la información que deseemos para ser utilizada en el futuro.