Carlos
Satué y Carlos Frías se conocen en 1989, cuando aquel toma
como alumno a este. Tras largas conversaciones en las que se habla del fenómeno
compositivo y de los cálculos elaborados para ello, va surgiendo
la idea y la necesidad de pasar la tediosa labor de los cálculos
al ordenador, con pequeños programas específicos y puntuales
para cada obra. Con el tiempo y también con el método cada
vez más afianzado, comienzan a trasvasar no sólo los cálculos
sino también el propio método, con programas cada vez más
complejos y en los que reflejan virtualmente la “mesa de trabajo”
con la que hasta entonces contaban. Han pasado 15 años y la labor
de búsqueda no ha cesado todavía (ni creemos que lo haga...).
Existe a día de hoy una plataforma de programas con las que se puede
trabajar desde el plan general de la obra hasta los pequeños detalles.
La búsqueda es continua, y nuevas aplicaciones van siendo añadidas
conforme, después de apasionadas charlas, se llega a una posible
y futura nueva herramienta.